miércoles, 28 de marzo de 2018

Postal de olvido de Verónica Aranda


Conocí a Verónica Aranda en Centrifugados. Cosas de la literatura. Nos intercambiamos libros. Cosas de los libros. 

Leí su Postal de olvido. Le dije, tengo querencia por los libros de viajes-poemas o mejor dicho los que no son ninguna de las dos cosas y no tienes otra categoría donde encajen mejor. Ella estará conmigo en esto

Estos son los lugares desde donde Verónica envío sus postales. 


No le quise preguntar por sus viajes. Cosas de la discreción y la literatura.

Le construí ocho poemas tomando versos de sus poemas-postales.








en una plaza donde hay flamboyanes
donde los cinamomos
reconstruyo esta historia colectiva
en donde da comienzo el desamor

el tiempo acribillado del dolor
con la impaciencia propia del que llega
me llevaba hacia ti, bajo el cobijo
el amor, descansando en una plaza







que me conformaría con dejar
un incendio de olivos
tras los cerezos
que tienen los comienzos del amor

tu cuerpo es la extrañeza de las islas
que nos deja la espera intrascendente
poco antes de la lluvia
un deseo imperante de escribir







me hubiera recluido en ese estado
con que afrontar exilios, la bahía
desaliñada y ronca, la canción de vencidos
entre la arcilla de lo pasajero

se acercaba el final y lo asumía
teniendo en cuenta que llegué del Sur
observo los residuos
en donde recitábamos poesía







allá donde la muerte
en el tiempo fragante del almizcle
donde empieza el desierto
sin ninguna textura de regreso

medidas en la ausencia
un nombre de mujer sino de calle
sin indagar el rumbo
no dudes en los cruces de caminos









lunes, 26 de marzo de 2018

Make Me One Pallet On Your Floor


Esta canción ha sido habitual en el repertorio de músicos sureños de blues, ragtime, jazz, folk o country desde antes comienzos del siglo xx. Existen muchas versiones para la música y multitud para la letra. Nos ha encontrado la versión de W. C. Handy & D. Elman, aquella que añade al título: Atlanta Blues, interpretada por Louis Amstrong.

La letra habla de la vida errante y de la satisfacción de dejar atrás la vida sedentaria. Ir sin rumbo, tomando el primer tren en marcha que encontremos y que te lleve lejos.

Pero, por esta noche, te pediré que me cedas un catre en el suelo de tu casa.




domingo, 25 de marzo de 2018

ATL GA en el Baile del Sol


ATL GA, gracias a Baile del Sol

Este libro se comenzó a escribir en este sitio en 2010. Los proto-poemas fueron diez entradas de este blog. Más tarde desaparecieron para convertirlos en poemas. No sabía que aquel experimento en la red acabaría en este libro.

Este es un libro que pretende investigar en colores. Busco las paletas en dos idiomas y sobre ellos comienzo el trabajo de poetizar. 


Los colores son un concepto entorno a la luz, la materia y la perspectiva. En este esfuerzo espero aportar algo en estas composiciones, una docena de pequeños libros trabados entre si.

Hice participar fotos y canciones en los textos. 

Las letras de las canciones, son parte de la obra poética. 

Las imágenes no están recogidas en el libro publicado. Una parte de ellas pueden encontrarse en la red. Estamos trabajando en distintos formatos para que aparezcan y las iremos anunciando.

A modo de anuncio el primer poema se ha convertido en nuestra contraportada:


sábado, 17 de marzo de 2018

Morir es dormir... y tal vez soñar


No soy habitual del teatro. Me acojo a la fascinación primordial que supone una representación. Trato de rescatar mis sensaciones inocentes al sentarme frente a una propuesta dramática. 

En el Teatro Guimerá asistí a la función de Tal vez soñar del autor palmero Antonio Tabares de la mano de la actriz Marta Viera, los actores Maykol Hernández y Miguel Ángel Maciel y con un montaje ideado por Mario Vega

Una obra onírica dice el autor en alguna declaración. Quizás. Pero convertir al sueño en el lugar de transito entre la vida y la muerte parece ser una constante en el pensamiento humano. La referencia shakesperiana en el título y el planteamiento argumental enlaza el sueño con la muerte inmediateamente. Pero el desarrollo de la obra seguramente nos trae, al mismo tiempo, la idea calderoniana de la vida es sueño. 

Vida, sueño y muerte sobre las tablas. Y jugar.

Nos envolvió la obra. Nos trasladó, sin perturbaciones a un paisaje (admirablemente resuelto en lo escénico) de un más allá emancipado, donde lo razonable ¿lo racional? se combina con lo sentimental ¿lo emotivo? sin que se muestren en contradicción. 

Gracias a un estado de persistente espera, se colocan los personajes (y nosotros los espectadores, no lo duden) en una situación diría que liberadora. Allí donde transitamos sin culpas pero sin deshacernos de responsabilidades, las de cuidar de aquellos a los que amamos o las de mantener la cordura en una vida (o tal vez una muerte) que recorremos en constante confusión y, también, en las inevitables pugnas entre sabidurías e ignorancias.

Una obra que merece disfrutarse. Veraz, sencilla y reflexiva. 

Gracias a Antonio por idearla, a Mario por darle cuerpo para los sentidos del espectador y a sus interpretes, especialmente a Marta, con los que te sientes involucrado hasta tal punto que deseas mantener el contacto después de dejar el teatro atrás. Quizás quedar para tomar un cortado y que te cuenten como ha ido todo. Un pequeño mensaje de texto con algún emoticono para saber que han llegado bien.

Más allá del más allá del tal vez solo un sueño.

 




miércoles, 14 de marzo de 2018

Deseo y la tierra en el Día de Pi


Se presenta en la Librería Mujeres la obra de Aida González Rossi Deseo y la tierra

Se presenta un 14 de marzo, que de acuerdo al formato de fecha anglosajón (mes 3, día 14), se ha dado por llamar el Día de Pi. La celebración de este día, gracias al entusiasmo por la docencia de las matemáticas, ha ido calando en muchos ámbitos.

Se presenta en su formato cartonero, gracias a la iniciativa de sus editores Cartonera Island, que le han dado,en sus primeras tiradas, unas portadas donde aparecen una serie de círculos discontinuos y concéntricos. 

Todas estas circunstanciales circunstancias nos llevan a concluir en alguna suerte de traba oulipiana en la concepción de los poemas (¿poemas? ¿prosa poética? ¿por qué no una colección de narraciones poéticas?) en las treinta y tantas veces que aparece la palabra deseo en el interior de textos.


Busquen un radio en el interior de las reflexiones del libro de Aida. Pudiera ser el radio de la tierra: 6.371 km. Pudiera ser el radio de el deseo, durante casi todos los poemas del libro, que bruscamente desaparece. Pudiera ser el radio de desear en primera persona del presente de indicativo, que finalmente y bruscamente brota en el poema final del libro.



Una vez tengan un radio, r, el que gusten, podrán medir el área de aquello que abarcan (ℼr²) o quizás la longitud de sus límites, (2ℼr). 

Pero trasciendan sus dimensiones y abarquen el volumen de aquello que equidista de si mismos (4/3ℼr³) o el área de la frontera de ese mismo espacio (4ℼr²) para poder andar sobre la esfera, como si de una tierra se tratase, desde donde volver conocer las calles, la noche y finalmente a Deseo.

Como dice Aida en su Deseo y la tierra:

       dentro la tierra como un cuchillo en la digestión. dentro

       la tierra. qué será de mí sin el deseo qué será sin

       la tierra entre los órganos o sea

       algo que apretar?

Siempre en brazos de ℼ =  11.00100100001111110110…




sábado, 10 de marzo de 2018

Sombras calladas en CARTONERA ISLAND




1990, La Calle de la Costa, arrancaba su camino. No existía el crowdfunding, pero reunimos, gracias a muchos amigos, fondos para un nuevo proyecto literario. 

Sacamos SOMBRAS CALLADAS DE ANTES DE LLEGAR AL MAR en una versión inicial de lo que ahora llamamos libros cartoneros. 

Mantenemos ahora con los cartones, en CARTONERA ISLAND, lo fundamental de las ideas de entonces. 

La obra ha pasado aquí en su versión en la red. Actualizamos esta versión.

Con motivo de la visita a Centrifugados Encuentro De Literatura Periférica 2018 llevamos esta versión cartonera. Espero que siga aún vigente.

miércoles, 7 de marzo de 2018

8 marzo Día Internacional de la Mujer: HUELGA FEMINISTA


¿Orgulloso de ser un hombre?

Si.
(Es algo que aprendí del feminismo)

Hombre feminista.

¿Puede ser un hombre feminista?
(Quizás, ¿solo quizás?)

Las mujeres que amo son mujeres orgullosas.
(Y muchas feministas).

Soy un  hombre orgulloso de las mujeres orgullosas.
(Y feministas)

Hay mujeres y hombres que no son feministas.
Por eso deberemos seguir aprendiendo a ser feministas.
Por eso deberemos seguir explicando que es el feminismo.
No nos importa seguir haciendo ambas, 
pues son cosas por las que sentirse orgullosas y orgullosos.

Hay hombres y mujeres que no saben que son feministas
y cuando lo sepan se sentirán un poco raros o raras.
(Pero no tendrá importancia)

Mañana es 8 de marzo de 2018.

El mundo se para porque ellas paran.

Orgulloso de las orgullosas mujeres en HUELGA FEMINISTA.
(24 horas de paro)

Algunas no podrán parar.
(Aún queriendo)

También orgulloso de ellas.
(Quizás más, ¿solo quizás?)

Mañana ellas paran
y veremos el mundo parar.

Mañana algunas no querrán parar.
(Aún pudiendo)
(Pero no tendrá importancia)

Algunas no podrán parar
(Aún queriendo)
y veremos el mundo parar.

Orgullosas de ser mujer.
(Feministas siempre)







domingo, 4 de marzo de 2018

Leyendo a Wagensberg

Murió Jorge Wagensberg.



Lo recordaré hablando con mi hija a la que animaba a la conquista del conocimiento. El maestro con su famosa vivaz mirada de ojos azules.

Allí estuvimos mi hija y yo estuvimos juntos, en la emoción de oírlo.

Jorge Wagensberg, entre otros muchos maravillosos libros, escribió: IDEAS PARA LA IMAGINACIÓN IMPURA.



Yo escribí por su culpa: LEYENDO A WAGENSBERG, POEMAS PARA LA IMAGINACIÓN IMPURA.

Hoy me permito anotar el último poema de mi libro en homenaje a él:

Frente a las hormigas
a Wagensberg le palpita el corazón.

Desearía tener treinta millones de años menos
y un paraguas.

O mejor un disolvente de diseño
que no afectara ni siquiera
un rastro de feromonas.

O más que sea un palito,
un delgado palito,
para salvar a media docena de ellas
de una gota de resina de Himenea
que las mantiene atrapadas
un minuto antes de que cayera
encima
la siguiente
gota.

¿Cambiaría su sala del museo
por estar allí?